Hoy es de esos días en los que los ateos podríamos creer en un dios grande, misericordioso y sapiente; compasivo, generoso e intransigente con el dolor; capaz de disponer en manos humanas la ciencia necesaria para aliviar la enfermedad y confrontarse con la muerte con alguna posibilidad de éxito, aún a costa de desmentir la doctrina de los últimos 1967 años de religión católica con su obra . O no se ha enterado todavía de su desmentido de la doctrina; algo que una inteligencia suprema no puede permitirse o le da lo mismo. Es lo que tienen los dioses. Que su obrar no tiene por que estar mediatizado por las peroratas fanáticas y sin sentido de sus Rouco Varela de turno e interpretes cualesquiera.
Hay días en las que las historias humanas ejemplares como las vividas por esta familia sevillana nos impulsan a los ateos a creer en dios. Tiene que haber una inteligencia superior que permite ese triunfo de la generosidad, del amor, de la ternura y la compasión tan ejemplar; a despecho de las morales blasfemas que sitúan al dolor sobre ellas en una categoría moral superior y purificadora.
Pero nos dura muy poco la luz al final del túnel. Vuelven a la carga los del roquete cada poco y para demostrar que la certeza inmutable de la doctrina es más necesaría que un dios con esas virtudes excomulgan a la madre católica que permite el aborto a su hija violada. No pueden permitir que la razón y el sentido común tome asiento en las iglesias junto al fanatismo. Hay días en que los ateos podríamos creer pero las ganas nos las quitan en seguida, a dios gracias.
Hay días en las que las historias humanas ejemplares como las vividas por esta familia sevillana nos impulsan a los ateos a creer en dios. Tiene que haber una inteligencia superior que permite ese triunfo de la generosidad, del amor, de la ternura y la compasión tan ejemplar; a despecho de las morales blasfemas que sitúan al dolor sobre ellas en una categoría moral superior y purificadora.
Pero nos dura muy poco la luz al final del túnel. Vuelven a la carga los del roquete cada poco y para demostrar que la certeza inmutable de la doctrina es más necesaría que un dios con esas virtudes excomulgan a la madre católica que permite el aborto a su hija violada. No pueden permitir que la razón y el sentido común tome asiento en las iglesias junto al fanatismo. Hay días en que los ateos podríamos creer pero las ganas nos las quitan en seguida, a dios gracias.
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