23/03/2009

Adiós, gracias.

Hemos encontramos sin querer la pera limonera. El tejemaneje. La solución chupilerendi al presupuesto que nos lleva no sabemos donde. En este, el de los salarios frigorizados y refrigerados mientras los nuestros parecen quisquillas del Pacífico ultracongeladas, se encuentra el quid. O sea. Que al fin; después de mucho repensar las cuentas municipales y meterlas aire acondicionado, lo mejor es no tener inversiones.

Lo que quiere decir que para encubrir la falta estentórea del Capítulo 6, -como mola mi asesor de contabilidad-, que decía Gil y Gil, pues metemos todo en ese cajón de sastre en que se ha convertido el fondo zapatero. Entre sastres y zapateros vamos a acabar vestidos todos de la cabeza a los pies como nuestro presidente fullero valenciano. Y de paso, sin ese capítulo malhayado engorrinando las partidas, jodiéndonos el ajuste de las cuentas municipales y descubriendo un si es, no es, que hacemos con el dinero que nos confían los vecinos

Y aquí, es donde descubro el filón. Repiénsenlo. Podemos hacer la misma jugadita con los gastos. Le endiñamos al Ministerio de Trabajo los costes sociales. Al de Industria el de la energía eléctrica que consumimos. Y así, hasta lograr que la reparación y bacheado de las calles de Aranjuez lo asuma Fomento. Nada por aquí, nada por allá y ¡Hale Hop! Todas las partidas presupuestarias de gastos fuera. Y las culpas las cargamos a la cuenta de la Esperanza fea, Esperanza mala que hay que ver, por dios, como nos tiene este Aranjuez de nuestros pecados.

Así que cero patarero por un lado y todo un mundo por ganar del lado de los ingresos. Con estos se abre una cuenta de inversión con réditos comunales y vuelos transatlánticos gratis total y, así, le damos el ¡adiós, gracias! por innecesario a un gobierno estéril, anticuado y sin ideas. A santo de que le íbamos a necesitar si logramos llevar al límite sus ideas económicas y presupuestarias. Unos genios de las finanzas, eso es lo que son. ¡faltaría más!.