09/02/2009

Coño con el herrerillo

Un acompañante compañero de foro por buen nombre Picotajo, me ha descubierto hoy de muy buenas maneras las mañas del herrerillo,- a mi no me pregunten por que se llama así el pájaro - para comerse una pacana o alpacana; que en eso está ahora ese hilo del foro, aunque no hay necesidad de buscar muy hondo para encontrar gracia, ingenio e inteligencia en ese club virtual de respondones.

No es tonto. El herrerillo, digo. Y lo más parecido en Aranjuez a esos monos que emplean herramientas rudimentarias para conseguir sus fines, es esta avecilla que empotra la pacana entre las rugosidades de la corteza de un árbol para, después, descarnarla a conciencia a golpe de pico. Así, con esas zorrerías sustituye la falta de pulgar oponible, gran invento de la evolución que lo mismo sirve para un roto que para zurcir un descosido.

Ahí es nada el herrerillo. Las mañas no son malas. Son ingeniosas aunque ni nuevas ni originales. Pongamos que la alpacana golosa es la plusvalía futura de la remodelación del barrio. Si. Ese barrio. O sea, que la empotramos entre una Mancomunidad dirigida, un ayuntamiento inoperante y dos partidos mayoritarios rebosantes de prepotencia y ya tenemos al herrerillo empresario listo para la faena de descarnar a conciencia las vidas de cientos de vecinos. Así se las ponían a Fernando VII. Coño con el herrerillo.